Big Sur

Nos levantamos en Santa Cruz y, tras desayunar en Zachari’s (qué rica la tortilla de espinacas y champiñones con queso!), nos vamos al muelle a ver más leones marinos. 

Desde aquí, a la Misión Española (aunque parece ser que no tuvo mucho poder de conversión hacia los indios) y rumbo a Monterey. En Monterey, el Fisherman’s Wharf, mas de lo mismo: leones marinos, muchas tiendas y restaurantes. Dicen que aquí está el mejor acuario del mundo pero no tenemos tiempo y ya demasiado nos hemos entretenido comiendo en la playita del muelle, pues hoy estamos comenzando el Big Sur y esta noche, deberíamos estar en San Luis Obispo. Por delante nos quedan unos 400km con varias paradas y ya son las 2 de la tarde…

Desde Monterey, cogemos la 17-mile drive, que es una carretera privada para poder ver playas privadas salvajes. El pase por allí son 10$ y además de algunas playas muy bonitas, hay muchas casas de culebrón y campos de golf. Aunque las playas sean bonitas y tengas un par de rocas donde a lo lejos se vean muchos pájaros y leones marinos, creemos que no compensa pagarla y se puede seguir por la 1. En este tramo, la 1 va por interior pero pronto saldrá de nuevo a la costa y no hay que pagar.

Tras la carretera, sales directamente a Carmel by the sea;un pueblo decorado a estilo cuento de piruletas del que fue alcalde Clint Eastwood. No podemos pararnos pero hay muchas tiendas caras y restaurantes. A veces, con mucha frecuencia, por no decir en la gran mayoría de las ocasiones, la gente se deja maravillar por tiendas y restaurantes mucho más que por la naturaleza. Mejor así, menos gentío en la montaña 🙂

Siguiente carretera de pago de 10$ que tampoco merece la pena: Point Lobos State Park. El parque probablemente es muy bonito si haces rutas por dentro pero para usar un trozito de carretera y volver a ver dos rocas con los leones a lo lejos, pues no. De nuevo, es mejor seguir en la 1.

Y seguimos bajando, para adentrarnos en una niebla tremenda que no deja ver la costa. Bueno, ni la costa ni nada, todo gris. Para mejorar el Big Sur, Ángel me dice que lleve yo el coche porque tiene mucho sueño, y se pasa durmiendo la siguiente hora. Yo voy viendo de reojo y en los claros que aparecen las montañas de Santa Lucía, el punto que indica el Julia Pfeiifer Park, el punto de la biblioteca de Henry Miller y así hasta terminar las 63 millas de curvas del Big Sur. Hoy no es el día…

Llegamos a San Luis Obispo a las 20 y tras el check-in en San Luis Inn and Suites (motel normalito catalogado de barato por la guía azul; ja! Me río yo de ese concepto!!), nos vamos a cenar a Black Sheep. Cervezas artesanales de grifo y burger 🙂

Día 2: 

Hoy sí hacemos el Big Sur de verdad! De abajo a arriba, pero hoy sí es el día 🙂 Hace sol y buena temperatura, así que comenzamos a las 8:30 después de desayunar en “Cow Girl Café” una rica tortilla de verduritas y queso y unos huevos con salchichas y bacón.

Primera parada:

Mirador en Cambria. La costa es rocosa y el mar azul oscuro. Éste será el paisaje que nos acompañara todo el día y que ayer, no podiamos ver.

Continuamos carretera y…qué ven nuestros ojos! Cebras?? Sí, sí, son cebras!! Qué pasada!! Nos quedamos un rato viéndolas cómo pastan. Esto sí que no esperamos ver en Estados Unidos y menos al lado de la costa! Qué bonitas, parecen pintadas.

Seguimos para parar en el Castillo de Hearst. El fundador del castillo, heredó de su padre los terrenos de 80.000 acres y se hizo este castillo. Tenia su trozo de playa privada, de la que luego cedieron 13 millas para el pueblo de San Simeón. El tour dura 2 horas y 25$/persona pero para ver habitaciones lujosas, ya tenemos los palacios de España. Lo divisamos a lo lejos en la colina por donde va subiendo el bus con los turistas del tour. 

Continuamos 4 millas más hasta el punto de observación de los elefantes marinos. Bueno,bueno, aquí sí que nos pasamos otro buen rato porque son súper curiosos. Tienen la trompa de elefante y van reptando como si fueran gusanos del peso que tienen. Y se echan tierra encima mientras toman el sol. Dentro, unos cuantos jugando. Además es que están en la arena de la playa, justo debajo de los miradores. Dignos de ver. Y, claro, si a los elefantes marinos les gusta la temperatura del agua, ya os podéis hacer a la idea de lo fría que está.

Seguimos subiendo y, como hay obras en la carretera, y debe ser que van para rato, todos nos vamos bajando de los coches a hacer fotos del mar, que tiene un azul turquesa tipo Caribe. Precioso. 

La gente se empieza a impacientar de que ambos carriles estén parados a la distancia, y empezamos a caminar hacia el principio de la caravana. Esto no lo he visto yo nunca y eso que de pequeña, en las caravanas al pueblo, siempre quería ir al principio de la fila a ver qué pasaba, jajaja. Pues esta vez, eso hicimos unas cuantas mujeres y, casi llegando al principio de la cola, el semáforo se pone ámbar y el operario da la orden de que podemos pasar. Ale!todas corriendo a los coches y todos los que estaban haciendo fotos, a arrancar los coches!

Seguimos subiendo y llegamos al Pfeiffer State Park. Varios coches aparcamos antes de la entrada, en la cuneta. La excursion de las McWay Falls es cortita y así ahorras 10$. La excursión lleva a un túnel y, al fondo, una pequeña cascada en la montaña. Mona, pero habiendo estado en Yosemite… sobran las explicaciones 🙂

Continuamos parando en varios miradores para contemplar la belleza del paisaje y lo bonito y simple que puede resultar mirar al mar y las rocas. Aquí no hay tiendas ni bares; es que no hacen falta!

Última parada para nosotros: La excursión de Artington Cove. Paramos a la derecha de la carretera para bajar por un camino a la izquierda. Es 1milla i/v para llegar tras un pequeño bosque y un túnel de madera tipo mina antigua, a unas cuevas en el mar. Si alguien quiere bucear, necesita permisos especiales. Y tras un ratito sentados en el acantilado que da a las cuevas, regresamos para retomar el camino ya al revés, hacia San Luis Obispo de nuevo. Son las 3 de la tarde y ahora quedan 2horas y media hacia abajo (lo  hemos hecho hasta arriba).

Las gasolineras, aseos y restaurantes los encontraréis en Gorda y en Ragged Point. Nosotros cogemos agua de una fuente en Ragged Point, y seguimos hasta Cambria,donde encontramos un mercado de agricultores! Uy, si están haciendo barbacoa!! Ohhh sí, comemos medio costillar cada uno con ensalada de col y gumbo. Rico y bien de precio. Eso sí, son las 4 de la tarde…. Y con la tripita más que llena, llegamos al motel para ir a la pisci.

Y hoy, no cenamos… Cervecita en un speakeasy de la ciudad “Barrel House”, debajo de una barbería donde estaban jugando al Shuffle Board. 

Ale,a dormir. El Big Sur se ha acabado y mañana comienza nuestra última etapa de este gran viaje: Las playas de Santa Mónica, Venice, Malibu…que tantas veces hemos visto en ” Los vigilantes de la playa “. Pero… oh sorpresa la nuestra! Las leyes de California son de las más restrictivas en cuanto al naturismo y no se permite ni el topless! Pero… donde quedan los valores de libertad e igualdad que proclaman en la Constitución?? Uuuu esto sí que no lo imaginábamos!

” Viaja con nosotros a mil y un lugares…”

Sandra

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