2 días en Córdoba. 10 secretos a descubrir.

A Córdoba es la mezquita y los patios con sus flores, el puente romano y la Torre de la Calahorra. Y ya está. O al menos, así es cómo yo conocía Córdoba después de haber ido varias veces desde que era pequeña. Y con eso, no me bastaba por bonito que sea.

Pero estos 2 días, he descubierto que Córdoba es tan bella como todos dicen y que perderse en sus callejuelas es encontrarte con muchos sitios para mí desconocidos.

Además de mezquita, Guadalquivir y sus patios con las flores, Córdoba es también una rica gastronomía a descubrir, más allá del salmorejo y del flamenquín.

¿Qué rutas te recomiendo?

1er día:

Llegamos desde Cerro Muriano, dónde comimos muy bien en Santa Elisa. Rico rabo de toro y pisto con huevo. Cantidades grandes a muy buen precio y un flan de huevo casero alucinante.


Hemos llegado a las 5, así que hoy os recomiendo un paseo por las Plazas de San Nicolás, Plaza del Potro, la ambientada Plaza de la Corredera, de la que salieron muchos de los mosaicos que podréis ver en el Alcázar y dónde podéis desayunar o tapear en sus terrazas.


Caminando hacia la Plaza de las Tendillas, vamos bajando hasta la Ribera del Guadalquivir.

Cerca tenéis la Mezquita y la Judería con la sinagoga, paseos imprescindibles pero que en nuestro caso, ya teníamos más vistos.

Puerta del puente
Catedral desde el patio de la Mezquita

Para la cena, paseo por la Ribera y podéis elegir entre la Taberna del Río o La Alquería, donde nosotros probamos una mazamorra de avellana y ensalada de bacalao con naranja. Muy buen precio y calidad; el flamenquín no dejó ni rastro de aceite en el plato.

Hoy dormimos en NH Califa, que, pese a ser un 3*, más merecería la 4ª. La habitación tipo suite que nos ha dado la recepcionista y la variedad y calidad de su desayuno, así como su situación, al lado del mercado de la Victoria, bien lo merecen. En este mercado, podéis comer a cualquier hora y también tomar unas copas hasta las 2 de la mañana.

No olvidéis pasear por la noche para ver “El Cristo de los Faroles” encendido cerca de la Plaza Colón y el Palacio de Viana. Al palacio no nos dio tiempo a entrar, así que queda pendiente para la próxima.

2º día:

Hoy visitamos el Alcázar donde vivieron los Reyes Católicos. Paseamos por sus jardines, las ruinas de los antiguos baños árabes y los paseos donde Colón pedía más fondos para seguir con sus viajes o dónde se planeó la reconquista de Granada.

Desde el Alcázar, puedes pasear por las callejuelas del Alcázar viejo y contemplar los molinos de los puentes en el Guadalquivir así como la Noria de la Albolafia que la Reina Isabel mandó parar porque le molestaba el ruido que hacía al moverse.

Muy cerquita, el ayuntamiento, y justo al lado, el templo romano. El templo está en reconstrucción por lo que sólo pudimos verlo por fuera.

Córdoba romana podéis ver el teatro, templo, anfiteatro y el conjunto arqueológico de Maximiliano Hercúleo. A mí me quedan algunos pendientes todavía.

Si continúas hasta la Plaza de las Tendillas y la zona comercial, te recomiendo tomar una cerveza en la Cervecería Artesanal Califa, en C/ Juan Valera.

Para comer, La Taberna de la Viuda, en el barrio de San Basilio, cerca del alcázar. Tiene platos tan ricos como la mazamorra de avellana, flamenquín de queso viejo, sabroso potaje de la viuda así como una japuta en adobo con especias de la India. Nos quedó por probar el flamenquín de rabo de toro y chocolate pero a la próxima no se libra!

A nosotros se nos acaba el viaje y nos dejamos sin ver Medina-Azahara, en las afueras hacia Palma del Río o el Castillo de Almódovar entre otros muchos lugares.

Eso sí, volveremos y ahora con más razón que nunca, puedo decir ¡Qué bonito es Córdoba!

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