7 días. Tomando el timón

Llevamos una semanita de viaje, desde que salimos de Madrid. Ahora escribo desde el tren que va de Suzhou a Hangzhou. Sandra está ‘sopa’, completamente ‘offline’ con su antifaz puesto. Yo me he tomado mi dosis casi diaria de café americano de precio también americano (2 Euros al cambio, tremendo) y estoy a tope.

Sandra es una máquina con el idima chino. Si me quedaba de piedra hace dos años verla manejarse con esa soltura y ¡¡ese oído!!, ahora tengo que quitarme el sombrero, arrodillarme y abanicarla. Es impresionante. Además, si el chino no funciona, ¡eh, ahí está el inglés! Y si eso tampoco funciona, ¡eh, ahí estoy yo! (no entiendo como no gano más al Party).

En cuanto a la comida, teníamos miedo de volver a las andadas con la ‘diarrea del viajero’ y estar desesperados por buscar servicios por toda China. Pero la verdad es que va viento en popa, y por ahora no podemos quejarnos (cruzaremos los dedos, porque no veo nada con madera, ‘mecachis’). Qué recuerdos… Y ¡que sigan siéndolo! Quiza, que estemos así, se deba a las pastillas que nos estamos tomando: levadura de cerveza. Lo leí en el libro de nutrición La Solución Paleolítica de Robb Wolf. La levadura, al hidratarse, se activa y lucha con las demás bacterias (las que están por venir) por hacerse con un sitio. Un tipo de probiótico. Lo recomiendan, incluso, para mejorar/recuperar la flora intestinal cuando se está tomando antibióticos. De todas formas esta vez estamos teniendo en cuenta qué comer y cuánto: tres únicas comidas (máximo); nada crudo que no se pueda pelar; todo elaborado a temperaturas altas; evitando las comidas con gluten; y beber agua embotellada. ¡A ver si seguimos así!

En cuanto a lo que estamos viendo y a donde vamos a ir, quitando Shanghai y Hongkong, que son grandes ciudades, hemos intentado planificar nuestro viaje hacia zonas algo más rurales y de montaña. Por ahora nos está encantando. También estamos más acostumbrados a su cultura, arquitectura… todo parece más normalizado. Recuerdo la idea equivocada que teníamos de China cuando vinimos en 2013 (sobre todo yo, que pensaba que todo iba a ser de película china antigua, tipo de Tigre y Dragón). Lo que nos impactó ver aquellos edificios tan altos, la inmensa contaminación, el tráfico, la cantidad de personas por todos lados, el ruido, los olores… Ahora nos parece todo normalizado. Que toman carne en sopa para desayunar, la tomamos. Que los peatones cruzan con el semáforo en rojo, cruzamos. Que escupen en el tren, estamos en ello (ja, ja).

Una de las cosas que más dudas tenía yo era el calzado. Desencantado con las sandalias Keen por hacerme daño en el anterior viaje, no encontraba algo semejante y minimalista (tengo un pie como el increible Hulk). Al final, voy con mis huaraches de 5 mm de suela y encantado. Eso sí, a Sandra le van de maravilla las Keen. Y, para la Montaña Amarilla me pillé unas zapatillas 5dedos. Ya os contaremos qué tal.

Algo que no hemos tenido mucho en cuenta al viajar al sur de China es la ropa. Necesitamos urgentemente unos pantalones largos. Tenemos las piernas fulminadas de picaduras. Unas ronchas que dan miedo. Sandra entre las dos piernas puede tener perfectamente 18 volcanes. Ah…, ¡pero ni el mejor masaje del mundo!, y ¡¿el placer de rascarse?! No se paga con dinero, os lo aseguramos. Ja, ja.

Sandra se despierta…

¡¡Llegamos a la estación de Hangzhou!! ¡¡Seguimos!!

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Comments 1

  1. Sofia
    Reply

    Que envidia me estáis dandoooooo!!!!!!!
    Las fotos se ven preciosas. meLa próxima vez que vayáis a china nos vamos con vosotros jajajajaja

    11 julio, 2015

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