Pingyao – día 1

Hoy nos hemos levantado a las 5 de la mañana porque a las 6:15 salía nuestro tren de Datong a Pingyao.

El trayecto en tren dura casi 8 horas.  Otra posibilidad es ir en bus o en taxi a Taiyuan y de allí, a Pingyao.

Esta vez, habíamos cogido cama blanda e ilusos nosotros, pensábamos que era eso, una cama blanda. Peeero, como en China parece ser, nada es lo que uno cree que así debe ser, por lo que os aclaro que cama blanda en tren y cama dura viene siendo lo mismo sólo que en cama blanda son literas de 2 alturas en lugar de 3, y que hay una puerta por si la quieres cerrar. Punto final.  No hay más diferencias.

El tren era más antiguo que el de antes de ayer y tenía el mismo olor a tallarines de bol de papel con muuuucho glutamato y a huevos cocidos de la cama de enfrente de Ángel. Cómo conservarán esos huevos?? Las de enfrente tenían al menos dos docenas!!Y lo peor, se los comían a las 6:15 de la mañana según arrancó el tren! Yo me puse las gafas de dormir, me subí a mi litera y hasta las 9 no me despertó Ángel para desayunar. Con tanto olor, el estómago se me cerró así que desayuné galletas americanas con chocolate y un batido de yogur y manzana.

Llegamos a Pingyao a las 14:20 y por poco, no nos quedamos en el tren. Ya hemos pillado el mecanismo. Cuando entras al tren, te cambian tu billete por una tarjeta de plastico y cuando queda poco para destino, te devuelven tu billete. Eso significa que estás llegando ya o como ayer, que era la próxima estación. Cuando la controladora vino y nos dijo ey! tuvimos que recoger deprisa de prisa porque el tren se paraba ya!! Angel tuvo que volver a entrar al tren porque creyó olvidar el móvil dentro, jajajajaja.

Al llegar allí, la visión es distinta. No hay edificios tan altos y la ciudad no es tan caótica. Pudimos llegar andando de la estación al hotel. Hay que pagar una entrada a la parte amurallada; donde tenemos el hotel, que sirve para dos días.

El hotel es muy pequeño y tradicional con camas kang. La almohada son varias capas de una sábana, una colcha roja con dibujos y dos almohadas pequeñas separadas por un rollo, las 3 cosas de bolitas de poliespán. Al principio parace muy alto pero es cómodo. La cama es un colchón muy delgado sobre una buena altura toda de madera. Curioso y cómodo. Habitación y patio con flores y farolillos; muy muy chino y bonito.

Los dueños son un encanto.

Las calles están llenas de puestecitos con figuritas de jade, coral (o eso creo), ropa, música y muuucha comida.  Alquilamos una bici para recorrer la muralla y luego subimos a verla arriba. Conseguimos cambiar los billetes de tren para mañana para llegar a Xian a la 1 de la mañana en lugar de a las 5 de la madrugada pero eso sí, sigue siendo en asiento duro. El trayecto dura 8 horas y media!!

Al mediodía, tomamos ternera de Pingyao y arroz frito con verduras y huevo y cerveza local en cuenco.

Por la noche, noodles locales que son tortas que se enrollan de pasta de noodle y se mojan en una salsa, tortilla de algo similar a los espárragos y sabía practicamente igual, arroz blanco y un pinchito de cerdo de un puesto con picante. Para beber, cerveza local y vino amarillo de arroz similar al licor de hierbas.

Y ahora, a descansar. Mañana en principio, toca masaje chino 🙂

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