Puente de mayo en el paraíso Almeriense

Cada día estoy más enamorada de las playas y paisajes de España. Esta vez, Almería y su Cabo de Gata nos ha conquistado y de nuevo, nos ha hecho recorrer otro pedazo de España a la que habrá que volver para seguir recorriendo esos sitios de ensueño.

Hemos pasado 5 días entre calas, paisajes desérticos y pueblecitos blancos con callejuelas estrechas llenas de geranios y rosales. Pescadito fresco y carne del interior y mucha mucha simpatía.

Nos alojamos en ” El Cortijo de la media Luna” en Mojácar. La situación del cortijo en medio del campo con un caminito que en 10 minutos te lleva a la playa y a los bares del paseo donde cenar, tomarte un helado, una copa en las hamacas de la playa o escuchar música en directo en ” El Cid”. Despertarte con el canto de los pájaros y ver olivos, cortijos derruidos y el mar de fondo ha hecho que hayamos desconectado del día a día en Madrid. La noche salió por 65euros con desayuno a través de Booking pero si llamáis directamente, la dueña os hará buen precio. Además, las recomendaciones que nos dio fueron muy buenas tanto en Mojácar como para el resto del levante Almeriense.

Vista desde el “Cortijo de la Media Luna” en Mojácar

Vayamos por partes.

Día 1:

Salimos de Madrid con rumbo La Calahorra y el Puerto de la Ragua, que marcan el inicio de La Alpujarra de Almería. Pasamos por el parque Natural de Sierra Nevada, con sus cumbres llenas de nieve y tras pasar las curvas del puerto, comemos en Laujar de Andarax, la capital alpujarreña. Rica carne de zorza en ” Patio Andaluz” en el menú del día.

Desde allí, visitamos los pueblecitos que vamos viendo de camino: Laújar de Andarax, Almócita, Benecid, Canjáyar… y todos nos sorprenden por sus calles blancas y pueblos de la Andalucía profunda.

Alpujarra Almeriense

Dejamos la Alpujarra y seguimos rumbo a Mojácar.

Al llegar, nos reciben en el cortijo y como todavía hay sol y hace muy buen día de playa, nos vamos caminando entre olivos a la playa.

Vistas desde el mirador en La Plaza de Las Flores de Mojácar

Hoy cenamos en Mojácar pueblo por recomendación en “Arlequino”. Comida mediterránea con toque moderno a unos 25euros/persona. El restaurante es muy bonito y las vistas desde la terraza parece ser que son de vértigo aunque estuviese llena y no pudiésemos aprovecharlas.

Día 2:

El cortijo sirve el desayuno muy tarde, a las 9 de la mañana así que hasta las 10 no estamos en marcha. Nos vamos a dar un paseo por el pueblo y a las calas de Macenas de Mojácar. Estas calas son naturistas y de acceso complicadillo pero bien merecen la pena por las vistas de sus acantilados y por el hecho de poder estar solos tumbados al sol después de unas sabrosas sardinas a muy buen precio en ” Bahía”.

Camino a las Calas de Mecenas

Las últimas horas de la tarde las pasamos bailando en ” El Cid” y cenamos una sabrosa entraña de ternera con provolone de queso en “Mohana”. Calidad- precio excelente y muy buena atención de los camareros.

Mojácar pueblo

Día 3:

Comienza nuestra visita al Parque Natural del Cabo de Gata. Cogemos la carretera hacia Carboneras para disfrutar de todas las vistas. Pasamos por pequeñitas aldeas hasta llegar a Carboneras y encontrarnos en las curvas de la carretera con el monstruo de hotel “Algarrobico”, el cual, después de 15 años tras la paralización de las obras, sigue manchando ese paisaje que tan idílico parece con su hormigón y su estructura como si de un grano se tratase.

Parque Natural Cabo de Gata hacia Carboneras

Es una auténtica vergüenza que eso siga ahí pero ojo, que hay más hoteles y casas que sin haber sido declarados ilegales, también ensombrecen la belleza del Parque.

Volvemos un tramo hacia atrás para desayunar en la pastelería “El Santero” de Carboneras para desviarnos y disfrutar de las vistas a la “Playa de los Muertos”.

Playa de Los Muertos

Nos desviamos hacia Faro de la Mesa Roldán para disfrutar de las vistas desde arriba.

Continuamos hacia Agua Amarga donde encuentro una tiendecita de una marca de ropa local Peces&Peces en El Patio de mi Casa. Ropa local con calidad de algodón y lino con fabricación en España a muy buen precio. Y digo yo ¿ por qué es tan difícil encontrar más sitios así?

Las Negras nos recibe tal y como yo tenía en mente que sería Cabo de Gata o tal como me lo habían contado nuestro amigo Alí y mi primo Javi. Pueblecito de pescadores chiquitito con unos cuantos bares con la terraza mirando a la playa y allí nos quedamos, en Las Barcas a comer una parrillada de pescado por 15euros/persona.

La tarde la dedicamos a una caminata de 1h15 que volveremos a hacer cuando volvamos por allí. Aunque puedes ir desde Las Negras en barquita a la cala por 12euros i/v, nosotros nos vamos andando y es así como se nos abre la boca al ver la calita chiquitina al fondo. Al llegar, descubrimos que San Pedro es también un pueblito con algunas casitas que deben abastecerse de los recursos de la zona y nos quedamos allí tomando el sol e incluso nos atrevemos a darnos un par de baños. Es mayo y el agua está fresquita pero con el sol radiante y sobre todo esas vistas, merece la pena disfrutarlo desde dentro también.

 

Cala San Pedro desde el camino que se hace andando.

Bailoteo de nuevo, vacío de ternera y ensaladita de espinacas y mañana más, pero dudo que mejor.

Día 4:

¿Dije que mejor no podría ser?

Pues de nuevo recorremos el camino por Carboneras, Agua Amarga… hasta La Isleta del Moro y el Mirador de las Amatistas. Y de nuevo, otro pueblo que enamora y en el que pasaríamos un día entero sólo sentados en la arena leyendo contemplando las vistas.

 

Isleta del Moro
Desde el puerto del Islote del Moro

Aquí la visita es corta porque nos vamos a San José para comer en Casa Emilio una paella de La Casa con marisco, mero sin espinas y carne. Salsa casera para los mejillones y un rico helado en una heladería cercana.

Aunque es mayo y ya hay muchos sitios abiertos, aquí el turismo no llega bien hasta el verano, así que no es fácil encontrar heladerías abiertas todavía.

 

La tarde la dedicamos a pasear por la playa de Los Genoveses y Mónsul. En verano, hay un servicio de autobús para no dejar que los coches lleguen a la playa pero ahora, casi rozas la arena.

Playa de Los Genoveses
Mónsul

¡Qué playas más impresionantes! En Mónsul, debajo de la roca, se forma tal eco con las olas que sólo tienes ese sonido envolvente que te atrapa y te deja sumido en ese sonido sin que percibas el paso del tiempo. Espero que en verano esas playas estén igual de bonitas y cuidadas que ahora.

Aunque nos gustaría hacerlo, no nos da tiempo pues hay un recorrido de 4 horas caminando desde Mónsul al faro de Cabo de Gata. Ésta será una de las rutas que guardaremos para otra ocasión.

 

La vuelta da tiempo para parar en Rodalquilar; otro pueblo muy bonito con sus antiguas minas de oro. La extracción de oro de las minas llegó hasta 1990 pero por desgracia, no revertía en España sino que la extracción y depuración se hacía a través de una empresa extranjera.

Fuera como fuese, hoy hay dos senderos de 1h30 y 5horas para recorrer las minas y el pasado de esa zona. ¡Vaya! Otra ruta que dejamos para otro momento.

Rodalquilar en el camino que lleva a las minas de oro

En Rodalquilar hay mucho arte callejero en sus paredes, en las casas rurales y en las antiguas casas de los mineros. Además, encuentro una tienda de ropa de segunda mano muy bien decorada por la dueña y con precios irresistibles. Y sí, esto hace plantearme que no sólo hay que comprar lo que se necesita y de manera responsable con la fabricación y el origen, sino que si además hay prendas en buen estado que pueden seguir utilizándose, ¿por qué comprar otras nuevas? Así que será mi vía en Madrid; encontrar tiendas de segunda mano en las que comprar cuando necesite algo.

Día 5:

Esto llega a su fin…

Salimos temprano sin desayunar en el cortijo para aprovechar la mañana y paramos en El Santero de Carboneras a tomar una torta de almendra y tostadas de la zona.

Desde allí, cogemos la nacional para llegar hasta San Miguel de Cabo de Gata y así terminar de ver el Parque. Nos adentramos en el barro hacia el mirador de pájaros de las Salinas. No se ven flamencos rosas porque no estamos en época pero es muy relajante ver alguna garza como se queda picoteando en la orilla.

Paramos con el coche para ver la ermita y nos dirigimos hacia el faro. Al llegar, la vista del Arrecife de las Sirenas es impresionante. Es justo aquí donde llegaría la ruta que os comentaba que sale desde Mónsul de unas 5 horas a pie de duración. La verdad es que imagino la cara que se debe quedar al llegar caminando después de 5 horas y tener esas vistas del Arrecife.

Arrecife de Las Sirenas

La playa de esta zona es una playa larga con mucha arena para caminar pero hoy hace otra vez un día maravilloso y ya nos quedan apenas unos minutos por la zona así que nos tumbamos a disfrutar del sol y las olas.

De camino a Madrid, paramos en Restaurante Mesón Antonio en Alcudia de Guadix. Quién nos iba a decir que pasaríamos delante de las Cuevas del Tío Tobas en las que estuvimos alojados hace más de 10 años!

En Mesón Antonio hay comida casera y un menú por 10 euros que estuvo muy bien en cantidad, calidad y sabor. Totalmente recomendable.

Nuestro puente se ha acabado y ahora sólo toca volver para conocer más de este rincón del paraíso.

 

Gracias por viajar con nosotros,

Sandra y Ángel

 

 

 

 

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