Saint-Louis colonial; el ayer y el hoy de Senegal

Llegamos a Saint-Louise tras coger el clando en Toubab Dialaw a las 7.45 que nos lleva a Diamnadio, coger el 4place que nos lleva a Thiés, esperar a que se llene el 7place que por fin nos deja en Saint-Louis a las 13.30. Salimos caminando de la estación para evitar los pecios altos de los taxistas y en camino,cogemos uno por 1000 CFA que nos deja en el hotel du Palais,donde teníamos la reserva de booking.

Por el camino,pasamos por el puente Faidherbe, diseñado por Gustave Eiffel, como la torre de París y vamos viendo que esto es una ciudad más cuidada y estructurada con calles limpias y que deja ver su pasado colonial en los edificios en los que el paso de los años y la falta de renovación, han hecho mella.

 

Saint-Louis tuvo su apogeo en el S.VIII y XIX con los criollos y las signoras, pero poco a poco,y sobre todo con la crisis de España, todo Senegal también entró en crisis al dejar de recibir dinero de sus familiares allí y al ver que éstos regresaba con las manos vacías.

 

Al llegar al hotel, tras ver la fachada,nos da mala impresión pero aún así, entramos. La recepcionista está como en un cubilete de las antiguas porterías y tras subir a la primera planta,nos dan la habitación. Un aire acondicionado de principios de siglo pasado y una funda del sofá y la cama que llevaba tiempo sin lavarse. Les decimos que no nos quedamos y extrañados, hablan con el dueño. Un señor francés de 74 años que me había escrito hacía unos días agradeciéndonos que fuésemos a su hotel.  Cuando nos dicen que ése es Monsieur Robert, era para haber visto nuestra cara. El señor,parecía recién levantado de la siesta,solo que estaba en el bar sentado. Camisa abierta,tripa descubierta,sudando,pelo largo suelto…un auténtico espectáculo. El resto de la historia,ya os la contaremos pero pobre Monsieur Robert.

Decidimos ir a La Résidence y ha sido todo un acierto. Es el mejor hotel de las vacaciones en Senegal porque hay que decir, que por 50euros la doble por noche, estamos con la jet ser de Saint-Louis. Siempre ha habido y habrá clases y esto se ve más claro aquí.

Hoy hemos paseado por la isla y por tierra, viendo el Instituto Français y la medioteca, la tienda de comercio justo y la librería L’Aigneau Carnivore en la que hemos hablado con la dueña, que llevaba 5 años aquí y ademas sabia castellano porque habia viajado mucho por España. La dueña nos contó en base a los libros que me llevé, que no nos quedemos conque la mujer musulmana sufre siempre que el marido se casa más veces, porque hay muchos detalles que se nos escapan si eso es sólo lo que vemos. Ya os contaremos porque fue muy interesante la conversación sobre el mundo musulmán en Senegal.

Os.recomendamos comer,cenar o tomar un café en la St. Louisienne, rico rico y la camarera tiene una sonrisa preciosa. Además, venden jabones de karité y áloe vera.

 

En el hotel y en el concierto del bar La Piscine del hotel Flamingo, los y las Senegalesas tienen otro porte,visten con mucha clase ya sea de manera tradicional u occidental y no quieren venderte nada. Ha estado muy bien el concierto al borde del río Senegal con el puente FaidHerbe iluminado al fondo. Y por fin salíamos una noche a escuchar música!!

En Saint-Louis hemos visto que la ciudad misma es otra clase,otro momento de Senegal. Quizás en unos años, haya más clase alta en el país o al menos, exista la clase media. Y quizás también, en unos años aprendan a cuidar sus hermosas playas salvajes y no las llenen de plásticos como la que vimos hoy de la Hydroplage a la que llegamos con el bus número 3.

Hoy por hoy, apenas se ve el reluciente pasado colonial (pero poco a poco,lo van restaurando y es por ahora,después de Fadiouth el único sitio que hemos visto limpiar las calles y papeleras) y el 50% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza pero, repensando la pobreza, la ignorancia,el arraigo a una cultura y religión que no permite el progreso y la falta de inercia, tampoco les sacan de dicha pobreza y por ahí tienen que empezar. Una población infantil que no está al 100% escolarizada es otro ejemplo de ese mal progreso.

 

 

Saint-Louis nos ha encantado y hemos vivido las dos caras de la misma realidad. No hemos ido a los parques de Djoud ni Langue de Barbarie porque es época de migración de aves; mejor época de octubre a mayo. Si venís a Saint-Louis, dos días y alguno más si queréis ver los parques o hacer alguna excursión por la zona.

Mañana nos vamos a Lompoul sur Mer. Última etapa de otro de nuestros viajes 🙂

Gracias por leernos,

Sandra y Ángel

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