Paseando por 7 picos y Rascafría

Hoy hemos retomado nuestras rutas a la montaña. Durante muchos años, hacíamos trekking todos los domingos y por razones de vaguería, no querer levantarnos pronto y el hecho de estar viviendo juntos, ha hecho que lo fuésemos dejando apartado.

Hoy hemos decidido volver a la montaña y estar con el sol, la tierra y las alturas a las que tanta fobia les tenía y poco a poco, voy superando y disfrutando.

Siempre que hacemos 7 picos, empezamos desde La Fuenfría y como me gusta variar en montaña, hoy Ángel decidió hacer la ruta desde el puerto de Navacerrada.

Es una ruta circular de unas 4 horas de duración que se hace muy cómoda. La mayor dificultad son las piedras que hay que subir para los 7 picos, pero también se pueden ir bordeando desde abajo en versiones más light.

Salimos de casa a las 8:30 y paramos a desayunar en hotel Las Postas de Navacerrada. Por fin un sitio dónde los desayunos no sólo son pan o bollos. Podías elegir entre el clásico café y pincho de tortilla ( que por cierto estaba deliciosa) o yogur natural con brocheta de frutas, huevos revueltos con bacon, tortilla francesa con rodajas de tomate y para los amantes del pan, las tostadas y la bollería. Un lugar bonito para contemplar las vistas y partir rumbo a la ruta.

Llegamos al aparcamiento de Navacerrada a las 10 y allí comenzamos la ruta. Siguiendo alrededor de las pistas de esquí ya en desuso, llegamos al alto del telégrafo.

Alto del telégrafo 3.jpg

Justo lo que se ve detrás a la derecha,es el cerro del telégrafo.

Desde allí, seguimos caminando hacia el pico Majalasna, el primero de 7 picos y continuamos por los otros 6 subiendo en algunos de ellos.

No podíamos creer que con el día tan bueno que hacía, la gente que había allí estuviese con abrigo y gorro. Había unos 13 grados y un sol radiente así que nosotros, no sabemos si porque estamos más acostumbrados o por la exposición de Ángel al frío al seguir el método Wim Hoff, pero la realidad fue que estábamos muy a gusto y no teníamos nada de frío.

Ángel 7 picos.jpg

Una vez subidos los 7 picos, nos fuimos bajando por el camino Schmid para acabar llegando de nuevo por el funicular de las pistas hasta el puerto Navacerrada. El camino Schmid transcurre entre árboles, sombras y el río y es muy fácil de caminar.

Ya en Navacerrada, con mucho hambre, nos fuimos con el coche a Rascafría. Es un pueblo muy pintoresco de piedra y lleno de hornos que venden dulces. Nosotros nos decantamos por el menú de uno de sus bares, y tras comer, un cafécito en la tetería-dulcería.

La jornada se ha acabado y ya estamos deseando preparar la siguiente ruta para San Isidro.

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