Valle Sagrado

Después de dos días de desayuno a lo grande (frutas,jugos, huevos,patacones,carne y panqueques con mantequilla y queso),nos marchamos a ver el Valle Sagrado de los incas.

Comenzamos por Písac cogiendo un bus colectivo desde la calle Puputi y por 4soles (euro y poco)nos lleva a hora y algo de distancia. Las ruinas de Písac y sobre todo su valle nos dejan con la boca abierta y no somos capaces de dejar de fotografiar esa profundidad y el color verde. En el autobús la gente siempre nos dice dónde bajar y se interesan por la costumbres de dónde venimos. La música impregna la vida de los Cusqueños y es raro que bien en el bus o en los restaurantes o en sus calles no haya música local.

Hoy es domingo y es el día de mercado. Además de las frutas, pescado,verduras…también venden mucha artesanía de lana de alpaca. Puede que sea verdadera o imitación pero lo cobran a precio occidental así que no compramos nada.

La bajada desde las ruinas fue por un camino alternativo entre arbustos,pinchos y tuberias de desagüe; espectacular. Tras casi hora y media de bajada,comimos en el mercado con unas familias que recaudaban dinero por un accidente de una familia. Pollo a la brasa con maíz y papa. No faltó la cerveza cusqueña (que por cierto cobran como en España una premium así que no sé cómo se la pueden permitir aquí).

Cogemos de nuevo un colectivo a Urubamba y tras un paseíto por sus calles, colectivo otra vez al lado del centro de salud de la calle principal (tras pasar el puente) para ir a las ruinas de Ollantaytambo. Este bus es aún más barato. En el camino,un par de chicos deciden decirnos donde nos tenemos que bajar y se apuntan a visitar las ruinas con nosotros. Estos lugares entran todos dentro del boleto turístico (130soles) que se puede comprar en la rutina directamente o en la calle Mantas de Cusco en Directur (es la oficina oficial de Turismo y la atención es excelente).

Las ruinas nos vuelven a dejar con la boca abierta. Este fue el refugio del Inca Manca tras haber conseguido vencer a los Españoles que llevaba Pizarro. Era su fortaleza y las piedras están transportadas desde 6km de allí. Teniendo en  cuenta que algunas son de más de 1tonelada,se nos abren muchas preguntas sobre cómo pudieron hacerlo. John y Luis no nos sirven como guías porque saben lo mismo que hemos leído en la guía. Mantener una conversación con ellos es complicado,pues hablan mejor el quechua. Eso sí,fotos nos hicieron unas cuantas y es posible que ya estemos en su Facebook dando vueltas.Cada piedra que veían,era digna de hacerle varias fotos con nosotros.

A la vuelta,un taxi(o agente de viajes como ellos se llaman)nos trae por 30soles (10euros) a más de 75km de distancia.La vuelta es una conversación con el taxista y las otras dos pasajeras muy agradable. Noé,Irma y Mercedes nos cuentan que no hay rencor a nosotros como Españoles pero que se sintieron engañados por entonces y que igualmente,indefensos. Aún así,Noé dice que quizás de no haber llegado Pizarro, habría habido una guerra entre incas y mayas y éstos estaban mejor preparados. Cenita de nuevo en el barrio de San Blas,y a dormir.

El lunes lo dedicamos a las ruinas de Cusco ( Sacsaywaman, Q’enqo,Tambomachay y Puca Pucara). Caminamos desde nuestro hotel en San Pedro hasta San Cristóbal y el Cristo Blanco. Las ruinas de Sacsaywaman son las más grandes y representan la cabeza del puma que es Cuzco. De allí a Q’enqo se va caminando. Estas ruinas tienen una parte de libre acceso y si te confías,empiezas a bajar hasta llegar a una casa privada. Hay que buscar el letrero de Bienvenidos a Q’enqo y no liarse con Q’enqo chico. Encima el guarda de debió creer que nos íbamos a colar y nos regañó.

Desde allí,bus Huerto por 1sol a Tambomachay (considerado como coto de caza y baños del rey) y caminando enfrente,Puca Pucara.

De vuelta en el huerto a Cusco. Comidita y café rico con leche fresca (aquí aun con hervirla es suficiente).

La tarde la dedicamos al Coricancha (templo del sol(inti) y de la luna (quilla). Es un templo inca del que solo quedan los muros sobre un convento dominico. Fue un regalo de Pizarro a su hermano Juan y éste,lo cedió a los dominicos que aún siguen formandose allí. La escuela cusqueña tiene allí cuadros religiosos en la pinacoteca.

El resto de la tarde, tranquilitos transitando calles más de los lugareños como Maruri, San Andrés y aledañas. Disfrutamos de un chocolate caliente amargo y nos metimos un buen filete con huevos,arroz y patatas por 4 euros. Al rico plato combinado.

Mañana toca Valle Sur.

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