Paracas(Reserva Nacional e Islas Ballestas)

Si tenéis que coger el bus nocturno,mejor con Cruz del Sur; el servicio mucho mejor,el asiento-cama más cómodo y hasta te graban con cámara al sentarte por seguridad. La cena fue mejor también aunque nos habíamos llenado con el lomo saltado de la estación(el mejor y mas grande que hemos comido) y con la fruta que llevábamos del mercado de Arequipa.

Llegando ya a Paracas, vemos que el paisaje ha cambiado por completo. Estamos delante de un desierto, nada de vegetación y al fondo,pequeñas lagunas.

  • Vamos caminando al hotel Bamboo Lodge. Paracas es turístico, no hay mercado y tanto los alojamientos como la comida son casi a nivel de España en cuanto a precio. El Bamboo está enfrente de la Bahía de Paracas e incluye desayuno con huevos y jugo de papaya natural. Por lo demás, es un hotel sencillito. Arriba hay un jacuzzi en la terraza pero convendría que lo reparasen y usaran el bar de la terraza. Teniendo en cuenta lo barato que es el resto del país (Milton y Marco nos dijeron que el norte es aun más barato que lo que hemos visto),este hotel es caro.

Aclaramos las ideas sobre qué excursiones vamos a hacer tomándonos una chicha morada y a la playita. Partidita de ajedrez con una Cusqueña y canchita.

Tomamos un colectivo a Pisco en la Panamericana. Pisco debe su nombre al significado quechua para pájaro y no como se piensa,a la bebida. La uva para el pisco se da en Ica,no en Pisco.

Pisco sufrió un terremoto en el 2007 y perdió muchas de sus casas coloniales. 10 años después,intenta recuperarse y la presencia de policías velan por la seguridad pero en la Plaza de Armas notamos que es una ciudad a la que el turista va poco. Sus calles están descuidadas y el mercado es un desastre. Hemos ido a varios mercados y os hemos dicho que allí se come muy barato y bien,pero en este mercado no habríamOS comido. A pesar de todo, Perú es muy limpio en cuanto a servicio al cliente. Ni el lugar más humilde para comer está sucio.Limpian la mesa,cubiertos,platos donde haga falta y se nota,pero es cierto que el terremoto destrozó todo y no han tenido financiación para arreglarlo bien.

De vuelta a Paracas,cenamos menú de ceviche, pescado en escabeche y jugo de papaya. Y son las 21:45 así que no podemos más.

6:15: Nos levantamos para ir a las Islas Ballestas. El tour en lancha nos ha salido por 35 soles cada uno más el impuesto de la reserva de 20soles. (Casi 20euros).

Nos llevan media hora en lancha (recomendamos sentarse en el lado izquuerdo de la lancha para mejor visibilidad) y paramos en mitad del mar para ver “el candelabro”. Es una figura realizada en roca cuyo significado no se sabe con certeza. El dibujo es similar a las líneas de Nazca.

Tras 10minutos más,llegamos a las Islas Ballestas. Qué barbaridad! Rodeados de guaníes volando encima nuestra. Enfrente,la playa con los leones marinos que no han logrado aparearse y en una roca, subidos los pingüinos de Humboldt. Tanta naturaleza alrededor nos invade que no puedo dejar de sonreír y hacer fotos.

Volvemos hacia la bahía después de rodear las islas con la lancha. A lo lejos,se ven las islas Chincha,pero no son visitables por tener mayor protección medioambiental.

Ya en la Bahía,desembarcamos y nos espera nuestro guía para ir a la Reserva. Hemos escogido auto privado para poder estar en los sitios el tiempo que queramos y por 100 soles el total,ha merecido la pena.

Juan Carlos nos lleva a la Reserva y entramos al museo Julio C.Tello. Fue el descubridor de los asentamientos Paracas y de sus cavernas donde guardaban los fardos funerarios justo en el cerro de enfrente.Este debe su nombre al color rojizo de la arena: “Cerro Colorado”. En el museo también hay cráneos deformados con las cunas de deformación que usaban para distinguirles de clase social así como tejidos Paracas que hilaban con figuras de Dioses antropomorfos.Unas telas que yo imagino imposibles de hacer.

Nos cuenta que antes del terremoto,Paracas no era turístico y que sólo había un hotel. En 10 años desde el terremoto es posible que haya más de 30 hoteles. Sin embargo,la playa está llena de plásticos en la arena y desde el jacuzzi de nuestro hotel vemos tejados con un sofá en la azotea o la pared de ladrillo sin encalar.Las chicas de la basura vacían las papeleras sin guantes y sabemos que son ellas porque llevan el carrito. Es curioso que aquí casi nadie lleva uniforme (a excepción de hoteles) y se sabe quiénes son cuando hacen su trabajo.

Vemos el centro de interpretación con toda la fauna de la Reserva y desde allí,nos dirigimos a las playas. Playa Roja,playa Lagunillas y La Mina que es donde nos bañamos. Es una pasada bañarse con pingüinos en la roca de delante. El agua está bastante fría y como ya son las 14h,esta subiendo mucho la marea así que tomamos el solicito porque el mar tiene mucha resaca.

Qué paisaje tan bonito con el desierto a un lado y la playa a la derecha.

Hoy hemos comido pescado local en salsa de tomate (sudado de Chita) y un ceviche muy rico. Desde que llegamos a Paracas,no hemos parado de comer pescado,qué rico.Eso sí,por avariciosa, había un trozo de pimiento rojo y me lo comí sin saber que era rocoto!No sabéis qué sensación de me arde todo,se me inflama la boca…y Ángel alucinando por mi expresión y riéndose!

Y por la tarde,aprovechamos para quedarnos en nuestra playita con la puesta de sol y el ajedrez. Y la escena que viene a continuación, es digna de mencionar para que comprendamos la realidad del país.

Se nos sienta un niño a vernos jugar y nos pregunta de dónde somos,a qué jugamos. Nos dice que no sabe qué es España. -” Ah bueno,mi ropa viene de Portugal. Queda España al costado? Y si nonson gringos y hablan castellano, por qué son blancos ustedes?”

La curiosidad es normal en los niños y el hecho de que no sepa qué es o dónde está España quizás no sea lo más raro; podríamos haber topado con el despistado de la clase 🙂 Pero estos niños pasan todo el día solos en la playa de Paracas,esperando que su mamá venda todos los sándwiches que preparó. Su madre no entienende de alergias,intolerancias y menos aún de no queramos comer pan. Sólo cree que no queremos comprar su sándwich y ella insiste en que sus sándwiches son muy buenos.

Aquí hay economía de subsistencia. Vendo mis sandwiches y me voy a casa a Pisco. Mañana preparo más y saco lo que pueda para comer. Comprando sus sandwiches no hacemos más que retroalimentar esa economía.

Pero eso sí,aclaro lo siguiente: Jefferson y su hermano van al colé,pero ahora están de vacaciones. Si hay que elegir entre niños solos en la playa o en el pueblo jugando todo el día hasta la noche (como hacíamos de pequeños) o niños pegados a un móvil, tablet,tele… Está clara mi elección.

Por la noche cenamos tiradito de pescado,ceviche y arroz chaufa con pescado. Descubrimos otra figura importante aquí: las cambistas. Son unas mujeres que llevan cambio de dinero en sus bolsos. Es desesperante que en ningún sitio tengan cambio de los billetes de 100 soles ( que al cambio serian unos 30 euros pero que sería imagino yo como pagar con 50 euros en España).Claro,entiendo que no vamos a pagar en una tienda pequeña así, pero en restaurantes, estaciones de bus al comprar los tickets,museos,hoteles… Siempre te piden “sencillo”. No hay banco en Paracas y los cajeros sólo te dan billetes de 100 y estas mujeres hacen ese servicio.

Hoy después de gestionar todos los buses y sobrevuelo, nos vamos a Ica, región donde se produce el Pisco y las chocotejas, unos bombones rellenos de dulce de leche 🙂

share post to:

Leave A Comment