Tongli. Un lugar mágico

Hola, seguidores:

¿Qué tal por ahí con esa ola de calor? En Shanghai ha amanecido con menos de 20 grados y lloviendo. ¡Eh, no es problema! ¿Cuando llevar un impermeable lo fue? Así que, después de haber pasado una noche fugaz, entre lo cansados que estábamos y las pocas horas que dormimos, nos desperezamos como pudimos y salimos del Hostal con ganas de enfrentarnos a la incógnita del viaje a Tongli. Al final, elegimos ir en tren hasta Suzhou para, después, coger un autobús que nos llevase a Tongli. El Tren lo cogimos la noche anterior con Ctrip, que aunque se llevaban una pequeña comisión, nos permitía reservar plaza sin una anterioridad de 2 días, como sucede en China Train. Hay varias opciones: entre trenes que llegan en 25 minutos y hasta hora y pico. Nos decantamos por el de alta velocidad en una humilde segunda clase (lo creáis o no, se hace duro abandonar ‘busines’  ja, ja…), pero la economía hay que cuidarla, que aún queda mucho. Cuando llegamos a la estación de Tren en Hongqiao (Shanghai), nos tocaba recoger los billetes reservados. Y a falta de 30 minutos para salir el tren, ¡toma, una cola multitudinaria! Nos hartamos de paciencia, pero… no llegó. La verdad es que parece increible la capacidad de ciertas personas para colarse. Uno lo piensa y no es que nosotros no podamos, es que no sabemos. Pero hoy nos hemos encontrado con dos clases magistrales de dos señoras. ¡Olé! Qué elegancia, señores. Se ponen al lado de la ventanilla de la cola en la que llevábamos esperanodo 20 minutos y, ahí que van, entre el que termina y el siguiente, se cuela y punto y final. Nadie dice nada. Indiferencia. Sandra y yo nos miramos con cara de no creerlo. En España alguna señora ya habría utilizado la bolsa de la fruta como arma. A la segunda, Sandra le dice que se está colando, la gente se mira, uno protesta, y la señora pide perdón. Fin de la historia. No hay más. La gente suele dar por normal que se cuele alguien. Quizá deberíamos aprender algo de ellos, y no protestar tanto… ¡Bueno, a lo que vamos! Rápidamente, a falta de 10 minutos, con billetes en mano y sin saber dónde ir, íbamos de un lado para otro. Preguntamos a un guardia de seguridad y ¡bingo!, encontramos la puerta.

En veintipocos minutos llegamos a Suzhou. En el viaje me sorprendió mucho algo que ya en 2013 me había sorpredido también: la cantidad de edificios de gran altura. Rascacielos de 30 a 40 plantas durante todo el trayecto, ciento y pico kilómetros, entre ríos, lagunas, bosques. Pequeños huerto familiares entre carreteras, entre puentes. Camiones y gruas apilados en medio de la nada. Montañas de escombros al lado de una urbanización de lujo. Qué poco respetamos a la Naturaleza, la mano que nos da de comer. Es difícil de creer (aunque no hablemos muy alto, España no se ha quedado atrás en esto del ‘ladrillo’).

En la estación de trenes de Suzhou buscamos la Estación de Autobuses del Norte, y en poco más de 30 minutos en autobús, ya estábamos plantados en el Centro de Visitantes de Tongli, ‘the old city’. Nos llevaron por 5 Yuanes a una de las entradas. ¿Pero dónde estaba el hostal? En la página de Ctrip ponía que a 3 km del centro de la ciudad, pero en información turística nos decían que no, que estaba en el centro del pueblo. Al final, nos hicieron el favor de llamar al hostal para que vinieran a buscarnos. Y sí, teníamos una gran flor, y bien grande, justo entre los tres puentes, la zona más famosa y céntrica del pueblo. El Hostal Jingyi Hall Hostel es una pasada. Recomendado. La habitación es espaciosa y al estilo chino tradicional. Los dueños enormemente agradables y hospitalarios. Y su cocina, regional con pescados de la zona y a muy buen precio. Cenamos, y desayunamos y comimos al día siguiente allí también.
Si pasais por Tongli teneis que probar: el pescado y las plantas acuáticas que cultivan por la zona.

Por cierto, nuestro primer desayuno chino ya ha llegado: una sopa de wantun y unos huevos a la plancha. ¡¿Sopa?! Hace dos años se me habría cerrado el estómago nada más pensarlo. Hoy nos la hemos tomado como señores. ¡Qué rica! Al final, me veo preparándola por la mañana allí en Madrid antes de ir a currar, ja, ja…

¿Qué ver?
A Tongli la ponen como un punto de paso, muy bonito, pero para verlo en un día como máximo y sin quedarse a dormir. Y es cierto, pero quizá, por verse envuelto en un lugar de ensueño, merezca la pena ir más despacio y verlo tranquilamente, sin tanta prisa. Os recomendamos pasar una noche allí mínimo.
Lo indispensable: Pearl Tower, Gengle Hall, Garden of Seclusion and Meditations y pasear por las calles.
Nos quedamos con ganas de un paseo en barca e ir en ferry a Luaoxing Islet (llegamos andando hasta puerto). Pero el tiempo da para lo que da, y nos vamos con una gran sonrisa de haber podido visitar un lugar mágico como éste.

Próxima estación: ¡Suzhou!

*(Por cierto, wordpress no funciona tan bien como esperábamos, no sabemos si se cargan las fotos)

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Comments 1

  1. Las fotos son preciosas Angel. Realmente tiene que ser un sitio precioso!!!

    8 julio, 2015

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