Lijiang y Shuhe (antiguos emplazamientos en la ruta del caballo y del té)

Si hay un sentimiento que defina qué hemos sentido en Lijiang y particularmente en Shuhe, ha sido pena. Pena por ver que la tradición se convierte en farsa y pantomima.
Aunque, poniéndonos en su lugar, quizás para los lugareños esto haya supuesto una mejora en sus vidas y una apertura al exterior.

Al llegar a Jianchuan, la taquillera nos dice que ya no hay buses a Lijiang. Cómooo?? Y ahora cómo vamos? En taxi, no queda otra. Son taxis no oficiales así que sólo salen cuando se llenan y cobran lo que quieren por pasajero. Regateando hasta la saciedad y disfrutando del regateo, nos llevan por unos 10 euros al cambio a los dos a Lijiang, que está  a unos 70 km de allí. Ya montados todos, este camino es autovía, así que nada de saltos. Una vez en Lijiang, le digo al taxista cómo llegar a Shuhe y pactamos de nuevo precio. Vamos charlando con él hasta destino.
Por qué hemos elegido Shuhe? Porque leímos que era menos turístico que Lijiang pero oh, sorpresa, eso era en el 2011. Ahora, está sobreexplotado. Y aquí nos llega la pena. Han destrozado el pueblo ( luego nos enteramos que hubo un terremoto en 1997 y la Unesco apoyó la rehabilitación declarándoles Patrimonio Mundial de la Humanidad) y lo han convertido en un resort lleno de tiendas y restaurantes para turistas. Macdonald’s también está aquí, como no. Han plagiado totalmente todo de Dali ( a excepción de los templos y las pagodas) y los negocios de timbales y de pastelillos de flores inundan las calles. No son puestos locales, sino franquicias.
Salimos horrorizados de aquellas “calles” y alejados unos 10minutos, nos recoge el hijo de Linda, los dueños del Bruce Chalet. El alojamiento merece la pena por su localización con vistas a la montaña, su estanque con peces 🙂 y un pintor que vive allí pintando los paisajes de la zona.
Linda y su hijo son encantadores y paso un buen rato hablando con ellos sobre qué podemos hacer esos dos días por allí teniendo en cuenta que no queremos volver a esas calles del pueblo.
Teniendo en cuenta que la lluvia no nos da tregua y muy a mi pesar, olvidamos hacer el trekking de la garganta del tigre, porque todo estará embarrado y así no tiene sentido. Otra vez será 😉
Tras la cena, me acecha “el mal del viajero” y paso una noche que no se la recomiendo a nadie. Ángel dice que esto ha sido por el yogur casero o por el batido de coco de Dali, que iba con agua. Bueno, a saber. Mañana ayuno y bebidas isotónicas.

Tras 12 horas adormilada, salimos a la calle. Estoy mejor pero no para bici. Hoy no llueve apenas ( milagro!) y decidimos pasear.
Cogemos un bus por 1 yuan al centro de Lijiang ( el taxi era demasiado caro para 6km) y, tras bajarnos por el calor del bus en la parada que había, nos encontramos la estación para los billetes hacia el próximo destino. Jaja, pura coña. Compramos los billetes a Shangri-la y seguimos caminando.
Ya estoy casi bien pero sólo como baozi sin relleno que son bollitos de pan de arroz.
Lijiang es muy turística y hay carteles diciendo que pagues 80 yuanes para la protección de la ciudad. Para la protección de qué??? De tiendas y restaurantes??
Va a ser que no. Si hay que proteger montañas, templos… Se paga, pero favorecer este tipo de turismo, no.
Regresamos en bus urbano y decidimos llegar hasta el pueblo de Baisha.
Aquí nos sumergemos de nuevo en la tradición, en las costumbres naxis y en la tranquilidad. Tendríamos que haber cogido aquí el alojamiento.
Aquí se venden objetos de segunda mano, budas de piedra, telas con los teñidos de la zona y sobre todo, cuadros bordados. Estuvimos en dos de las escuelas locales y una profesora, nos enseñó cómo de un hilo para bordar podían salir hasta cientos siendo el más fino el que utilizaban los expertos. Los trabajos se tardan meses en terminar. Las escuelas son gratuitas y se pretende conservar esa tradición.
Baisha es otro pueblo bai al que aún no han llegado las masas, pero no tardéis más de dos años en ir, porque luego, será complicado disfrutar su esencia.

Si tenemos que recomendar los pueblos naxi, diríamos Shaxi, Baisha y Yuhu entre otros más alejados pero si podéis evitar Lijiang y sobre todo Shuhe, no lo dudéis.

Mañana, bus de 4 horas a Shangri- la!!

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