Segundo día completo en Yangshuo, y esto es fascinante.

Nos levantamos prontito, ya que a las 8:30 nos recogía un autobús en la misma puerta del hotel, para atravesar una parte del río Li en una barca de bambú. Y por la noche teníamos entradas para ver el espectáculo de luces de Zhang Yi Mo, Liu Sanjie. El día pintaba irrepetible, y no decepcionó.
Antes de coger el autobús desayunamos en la habitación. Hervimos agua y nos hicimos un té verde, que suelen dejarte todas las mañanas al hacerte la habitación. Y lo acompañamos de una, mmm…, riquísima bollería, de una pastelería francesa, Joyeux, que compramos la tarde anterior. El agua sobrante… no creáis que la tiramos, del grifo directamente no bebemos, pero, ¡hervidita!, depuradita, nos hemos ahorrado unos pocos yuanes con la tontería. Eso si, nos hemos hartado bien de tomar agua caliente.

A su hora precisa nos recogió el minibús, al que le quedaban sólo dos asientos, los nuestros. Eran todos turistas chinos, de otras provincias. Al principio hablaban de nosotros, los extranjeros, sin maldad, eso si, pero se quedaron de PIEDRA, cuando Sandra empezó a hablar en chino. -¡Pero si habla chino! -decían. Sandra es una máquina, alucinaríais viendo como habla y se entera prácticamente de todo. Yo… me entero en las conversaciones cuando me miran y me señalan, que es cuando le están preguntando que si yo puedo hablar. Yo niego. Y ahí termina mi integración en la conversación.
Cuando llegamos a un pequeño puerto de balsas, después de pasar decenas de puestecillos, nos llevamos una pequeña decepción: no eran de bambú. Tenían la forma, pero la base era de goma. Y encima era a motor… Sí, era más recorrido el que hacía, claro, pero nosotros lo que queríamos era disfrutar no sólo de las vistas, sino, además, del sonido de la naturaleza, de la belleza de ser mecido a la forma de antaño, de la tranquilidad de ser llevado por la corriente… Bueno, ese momento se disipó enseguida, y nos dejamos envolver por la grandiosidad de sus montañas. ¡Qué maravilla de paisaje! Yo recordaba haberlo visto en películas de artes marciales, como en “El Templo de Shaolin”, protagonizada por Jet li. Y la verdad, nunca imaginé estar aquí.
Paramos dos veces. Hacíamos una parada en un sitio bonito, en el que intentaban sacar más negocio aún con sus puestos de calle y foto inolvidable en un lugar inolvidable. Pero nosotros íbamos a nuestra bola, intentando evitar la pesadilla de ofrecerte que consumas a cada paso, incansablemente. A una pareja de franceses le pasaba igual, se quedaban al margen. Charlamos un rato con ellos y, bueno, nos dieron penilla, les habían tangado pero bien. Les prometieron mucho más tiempo, en balsas tradicionales, les costó una pasta…
Si alguna vez vais a Yangshuo, sabed que el río Li al tener poca corriente utilizan este tipo de barcas a motor. En los demás ríos, sí utilizan de bambú. Eso si, no os esperéis estar solitos en medio de la nada. Aquello es el negociazo padre, y hay gente por todos lados. Por ejemplo, hacer una foto en el que no haya una sola persona es casi imposible. Es increíble.
Volvimos a nuestro bus y, como aún nos sobraba tiempo, según el conductor, nos llevó a un pueblecito muy antiguo llamado Xinping. Andamos por sus calles y pasamos a ver gratuitamente una casa-teatro en la que se representaban obras con máscaras. Muy bonito y, bien por nosotros, no caímos en el ‘timo de la estampita’, o del ‘romero chino’: al final del recorrido te decían que te sentases, te leían la mano, te echaban un conjuro, y cuadernito con tu nombre, firma y pasta que ibas a dar. Ya nos pasó en un templo… Y nunca más.

Volvimos a Yangshuo. Comimos por una calle céntrica y a descansar al hotel.

Hacia las 6 de la tarde salimos a dar una vuelta por puestos y tiendecillas, y con la intención de encontrar un buen sitio para cenar pescado a la cerveza, típico de aquí. Y, olé, encontramos un sitio estupendo con un precio competitivísimo, a ¥45 un plato muy grande de carpa para compartir. Qué sabor, qué salsita rica… Un plato para el recuerdo, y que intentaremos imitar cuando lleguemos a Madrid.

Con el estómago hasta los topes, unas botellas de agua y un buen surtido de repostería típica de Guilin, una especie de turroncitos de almendra, sésamo o pipas, nos dirigimos al hotel a coger allí el bus que nos llevaría al espectáculo.

Al principio, ya dentro del recinto, vimos que la gente salía de unas salas circulares. Pensamos que eran los de la anterior sesión. Nos metimos y buscamos nuestro sitio, el 18-56 y 18-54. Aquello era una locura. La gente no entraba, llegaba la hora del inicio y la numeración era incomprensible: un asiento podía ser 18-13 y el de al lado el 12-30. ¿Qué sentido tenía aquello? En un estado de nervios preguntamos a unas chicas de allí y nos dijeron que nos diésemos prisa que era en otra área del recinto, y empezaba ¡ya! Así que a toda prisa fuimos para allá. Pero llegamos a tiempo, ¡sí! Aquello estaba hasta los topes, lleno de gente mayor, niños, familias enteras. Empezó el espectáculo con una canción de una actriz en una barca, !qué voz! y seguido, !bum! se encendieron las luces iluminando los picos kársticos del entorno de Yangshuo, ¡¡Qué maravilla!!,  se oyó un rotundo “oh…”, por parte de todo el público. Posteriormente efectos con las barcas de bambú, con bandas de plásticos de 100 metros, trajes con luces, niñas de menos de 8 años cantando con voces angelicales. Y lo más importante, todo hecho sobre el mismo río Li, sobre el agua. Imaginaos la dificultad de los actores para moverse en armonía, impulsándose sólo con un gran palo de bambú. No hay palabras. Como decía al principio no decepcionó. Si vais a Yangshuo, es imprescindible ver el espectáculo.
Lo malo fue, si hay que poner alguna pega, y por mucho que me pese decirlo, la educación de la gente, no dejaban de hablar y comentar cada cosa, y con un tono altísimo. Y lo que nos dejó aún más locos, la gente a falta de 20 minutos para el final empezó a levantarse y a salir del recinto. Y no porque no le gustase, sino por no salir a la misma vez que todos, y así evitarse las posibles interminables colas.

De ahí al hotel a descansar. Mañana tocaba ruta en bici hasta el Puente del Dragón, por el entorno fantástico del río Yulong.

Rio Li Espectáculo Zhang Yi Mo DSCN2858

share post to:

Leave A Comment