Palizón de bici entre picos y ríos

Nos hemos levantado para ir a desayunar. Noooooo desayuno chino otra vez!!!! Pero que les costara poner te para desayunar si ellos lo beben toooodo el día ( menos para desayunar, parece ser) y un poco de pan o algún bollo?? Pues no. Sopa de arroz, tallarines, verduras… no podemos, de verdad. La noche anterior siempre decimos que lo intentaremos, pero por la mañana, nada, imposible. Así que pillamos leche de soja caliente ( no comments), un sobao y bastante sandia.
Cogemos las bicis y paramos a comprar viandas en un supermercado. Esta claro que con ese desayuno, poco podíamos pedalear.
La ruta en la bici es en un principio, a lo chino total; metiéndonos entre coches, camiones, desafiando los atascos, entrando en la rotonda sin orden ni concierto… hasta llegar a la Montana de la Luna, que recibe su nombre por la oquedad en forma de media luna. Para llegar a la cima, se tardan como 20 minutos de subida pero con el calor que hacia, aun tardando lo mismo, parecía mas. Las fotos de ese momento, lo dicen todo. El paisaje es precioso y quizás lo plasme en demasiadas fotografías, pero es que merece la pena.
En la bajada, empieza a llover y no refresca para nada el ambiente. Calor bochornoso.
Nos vamos a la cueva y la verdad que nos quedamos boquiabiertos. Es la mayor cueva de Guangxi y por lo pagado, tenemos una guía para los dos solos que nos va explicando lo que la imaginación ha puesto de nombre a las diferentes estalactitas y estalagmitas ( buda, el elefante, el amor maternal en forma de ubres…). De allí, nos metemos en un estanque de barro frio. Se flota!!! Así que nos relajamos media hora allí y desde las duchas, nos vamos casi una horita al baño de agua caliente natural de la cueva.
Es increíble ver como no pueden disfrutar tranquilos de un rato de ocio. Si fueran a un spa, tendrían que echarles porque no saben disfrutar del silencio. En fin, una pena para ellos. Nosotros encontramos un hueco para apoyar la cabeza y, estirados, estuvimos en el agua todo lo que pudimos.
Muy relajados, nos montamos de nuevo en la bici y nos fuimos a comer a Yangshuo. Ahora si que si. Por 3 euros entre los dos, comemos dos platos más las bebidas. Y todo muy rico. Lo que yo pedí, fue otra de las especialidades de la zona; Fideos de arroz de Guilin ( Guilin Mi Fen). Lo mismo: que nos intenten timar con el precio.
Estuvimos explorando con las bicis el otro lado del pueblo, a través de los puentes, la zona de las barcas… hasta que agotados, volvimos al hotel.
Ducha rápida y… a por pizza!! Aquí las hacen al horno de leña y, después de tantos días, nos apetece. Hay que decir que mereció la pena.
Mañana mas excursiones!! Guangxi es alucinante y haber decidido quedarnos aquí dos días mas, esta mereciendo la pena.
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